El centro comercial del Calatrava debe dos millones de euros al Ayuntamiento

La propietaria de Modoo, ahora en concurso de acreedores, arrastra el impago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles de los últimos años.

Aunque las cuentas no están cerradas, de los ocho millones de euros de deuda que la propiedad del centro comercial del Calatrava declaró ante el Juzgado al entrar en concurso de acreedores una  cuarta parte le correspondería al Ayuntamiento. Unos dos millones que resultan del impago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) de los últimos años, también el de 2021, devengado el primero de enero.

Debido al elevado valor catastral de las parcelas por donde se extendía la malograda galería Modoo, la propiedad debía abonar cerca de 700.000 euros anuales a las arcas municipales. Según fuentes del Ayuntamiento, al menos en 2019 el Consistorio le habría exigido una garantía a RPPSE Espacio Oviedo, sociedad en liquidación y propietaria hasta ahora del centro comercial. Dicha garantía –una hipoteca– habría gravado una parte de las 62 parcelas que conforman la superficie comercial por si llegase el caso que la mercantil diese por imposible afrontar sus deudas. Esa precaución parece haber cobrado ahora sentido.

El pasado 18 de enero la sociedad se declaró voluntariamente en concurso, desechó la opción de llegar a un acuerdo con sus  acreedores y entró en fase de liquidación. Y lo único que tiene para pagar sus deudas es el esqueleto del centro comercial.

Ahora, el administrador concursal busca compradores para el antiguo Modoo para compensar a la treintena de acreedores que suman los ocho millones de pasivo de la empresa. Antes de vender, encargarán una tasación que, probablemente, valore el inmueble por encima de los 12 millones de euros. En el caso de que una sociedad decidiese comprar el centro comercial, el  Ayuntamiento sería de los primeros en cobrar, ya que, como Administración pública, tiene un puesto privilegiado entre los integrantes del concurso, reforzado por su posición de acreedor hipotecario. Gracias a este extremo, si el administrador no encontrase un comprador, la parte hipotecada podría acabar adjudicándose al Ayuntamiento. Aunque no es el único acreedor  hipotecario. La entidad financiera Deutsche Pfandbriefbank también tiene vigente un préstamo con RPPSE en el que, como bien afecto, se encuentra también parte del espacio comercial.

Técnicos municipales desechaban ayer la opción de que el Consistorio se haga con una parte minoritaria del inmueble y solo contemplarían la adquisición del antiguo espacio comercial si se  hiciese con la totalidad del mismo, y siempre en el caso de que el precio descendiese lo suficiente como para convertirlo en un bien atractivo. “Tener una pequeña parte, carecer de capacidad de decisión pero contribuir a los gastos, no es una opción sensata”, apuntaban.

Cabe recordar que el canon anual del centro comercial, estando cerrado, asciende a los dos millones de euros: 700.000 de IBI, otros 700.000 de un contrato con los propietarios del aparcamiento del edificio y otro tanto en gastos diversos. Aunque parezca que el centro comercial es un mal negocio, puede resultar interesante para ciertos fondos de inversión. Al haber declarado pérdidas en el pasado, una entidad podría comprar directamente la sociedad en concurso y aprovecharse de estas pérdidas para pagar menos impuestos en el futuro. Una operación especulativa que,  seguramente, alargaría el letargo del proyecto para el Calatrava.

Fuente: La Nueva España

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