El Calatrava genera en tres meses en quiebra medio millón más de deudas

Solo el contrato vinculado al aparcamiento obliga a pagar al centro comercial 53.606,62 euros cada mes, y la comunidad, 2.349 euros.

El agujero no deja de crecer. Desde que Prendes & Caicoya se hiciera con los mandos del centro comercial del Calatrava para buscar un comprador y afrontar las deudas de la empresa, estas no han  dejado de sumarse. El pasado 8 de febrero, los administradores concursales le comunicaron al Juzgado de lo Mercantil número 7 de Madrid que el exiguo efectivo con el que cuenta la hasta ahora propietaria, RPPSE Espacio Oviedo, pronto sería insuficiente para hacer frente a las continuas facturas a las que tiene que hacer frente la empresa. Ese día ya llegó. Los 257.296 euros que  tenía en el banco la concursada se empequeñece ante un pasivo que no deja de crecer y ya ha aumentado cerca de medio millón de euros desde que entrase en concurso a mediados de enero.

Entre ese momento y el 17 de marzo se generaron 371.320 euros de deuda. A estos, el 1 de abril, se habrían seguido sumando facturas de carácter mensual: 53.606,62 euros por el contrato de uso  con la propietaria del aparcamiento, la carga más abultada de todas, 2.349 euros de gastos de la comunidad, otros 600 de gestión de residuos… y resta y sigue. Si se llegase a 2022 y no hubiese comprador se devengaría el IBI y, como una maza, colocaría otros seis dígitos en la cuenta de créditos pendientes. En los concursos de acreedores, las deudas generadas tras la declaración del  concurso (créditos contra la masa) son las primeras que se pagan, si es que se puede. Por detrás, quedarían los más de nueve millones de pasivo de la empresa. Todos estos acreedores –entre ellos  el Ayuntamiento, a quien se le adeudan más de dos millones– dependen de que aparezca un comprador para cobrar, aunque es previsible que muchos se queden sin hacerlo. Más cada mes que  pasa. Todavía no se sabe por qué precio saldrá a la venta el centro comercial, pero las deudas ya están por encima de los nueve millones y medio de euros y siguen sumándose. En un primer  momento y ahora que pueden, los administradores concursales tratarán de cubrir, como mínimo, la totalidad de la deuda. Para ello, tienen una tasación a su favor que estima que el valor conjunto
de las 62 parcelas del centro comercial es de 10,2 millones.

Sin empresa que salvar, los administradores tratan de contener las pérdidas para garantizar que el mayor número de acreedores pueda ver sus créditos satisfechos al tiempo que tratan de  conseguir un precio que consiga cubrirlos. Será complicado, pues los posibles inversores cuentan con que el precio irá bajando con el avance el concurso, al contrario que el pasivo. Según las  fuentes consultadas ya hay algún interesado, pero ninguna oferta. El único interés que se ha hecho público es el del Ayuntamiento, que juega al mismo juego: desembolsar lo mínimo. Aunque en el  Consistorio tienen un condicionante. El centro comercial le adeuda unos dos millones de euros. Con la nueva tasación del edifico, siete veces menor del valor catastral, es posible que el IBI se  tenga que revisar. Aunque el crédito con el Consistorio está garantizado por tener la clasificación de “privilegiado especial”, si se lo quedase otra entidad podría tener que abonar en las arcas  municipales una cantidad sustancialmente menor en los años sucesivos. Algo similar le ocurre al gigante inmobiliario suizo Stoneweg, propietario del fondo Varia Structured, a quien el centro  adeuda más de cinco millones. Al margen de los fondos especializados en sacar rentabilidad de activos “chatarra”, Stoneweg sería una de las más plausibles “novias” que le podrían salir al centro, puesto que ya tiene una cantidad nada desdeñable de dinero “invertido” en el edificio.

Al tiempo que buscan un comprador, para contener las pérdidas los administradores concursales han elaborado un plan de cierre. Según se desprende del informe que le remitieron al Juzgado, los  administradores concursales buscan ahorrar todo lo posible para proteger los intereses de los acreedores. Pero es un inmueble complicado. Solo reduciendo al mínimo los consumos estiman
que podrían reducir en 45.000 euros anuales los gastos. Con lo ahorrado tratarán de solventar numerosos problemas que le han encontrado al edificio durante las visitas de reconocimiento que  hicieron el pasado mes acompañados de los técnicos. Deficiencias de seguridad, mantener las vías de evacuación –necesarias para las consejerías– o las perennes goteras en una cubierta que parece estar maldita.

Fuente: La Nueva España

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